He visto en muchos documentales que hay fotógrafos que se juegan la vida muchas veces para capturar una foto prometedora, los he visto en ríos peligrosos, ante leones y diversas situaciones de un riesgo elevado.

Y he visto esta foto que ha hecho que me recordara eso y que menos que enseñarla a todo el que pueda.

Es un salto entre dos rocas del Gran Cañón de Arizona y todo para fotografiar un perfecto atardecer del lugar.

En el salto de vuelta se jugaba mucho ya que debía agarrarse con una sola mano al tener ocupada la otra con la cámara, su momento fue capturado por Hans van de Vorst, que estaba de vacaciones por el lugar.

A pesar de haber colgado las fotos en internet para saber si se daba a conocer el anónimo fotógrafo, no ha tenido suerte en ello.

Y ahora las fotografías:

Visto en Tres Coronas